jueves, octubre 25, 2007

Memoria de un perro.

Débil animalito
vestido con el traje
sangre y gris
de la muerte :
hay una ausencia
de tus ojos
debajo de los muebles,
de aquelos gestos
con que un día
casi empezabas
a hablarnos.
Aunque la madre
a veces,
la hermana,
creen oír tu voz
latiendo
en el murmullo numeroso
de la aurora.

Los otros habitantes
del barrio
que también se fueron,
con gris
pero sin sangre,
nos dejaron,
igual,
el recuerdo de un rostro
latiendo en las pupilas
y de una voz
que no entendimos
a pesar de ser nuestra :
un árbol que el otoño
va oxidando de a poco.