...escrita en la pared de la calle
Hermano, se ha quebrado tu voz
y en el silencio,
surge el gemido de esta otra nueva soledad,
de este otro testigo
que floreció en tus besos.
Yo te recuerdo una mañana solar,
con abandono, con ternura,
con libros bajo el brazo,
compartiendo
la adolescencia triste, la rabona,
el primer cigarrillo, el primer verso,
los húmedos rincones donde dormía el futuro.
Hoy la vida ha cambiado para todos
y nuevos vientos
te golpean el rostro, el corazón, la nostalgia.
( Ella también te espera,
cada día,
una sonrisa igual y diferente).
Y tus manos sostienen, temblorosas,
esta nueva presencia de glicina y de llanto,
mínima aurora a la que mira
el otro niño que hay detrás de tus ojos.