He aquí, domingo,
que se me permite conversar con tus horas.
Oh día sin igual,
silencio entre dos noches,
lentitud melancólica.
Yo camino despacio por tus calles,
te fumo en paz
como a un oloroso cigarrillo.
Son muchos los que te miran, domingo,
muchos los que te esperan,
los que quieren oir tu voz.