martes, noviembre 13, 2007

Día domingo

He aquí, domingo,
que se me permite conversar con tus horas.
Oh día sin igual,
silencio entre dos noches,
lentitud melancólica.
Yo camino despacio por tus calles,
te fumo en paz
como a un oloroso cigarrillo.
Son muchos los que te miran, domingo,
muchos los que te esperan,
los que quieren oir tu voz.