martes, noviembre 13, 2007

Qué azul está el cielo

Qué azul está el cielo, madre,
con las nubes blancas.
Y la calle se pone
lentamente gris.
Algunos transúntes oscuros
pasan, con sus ropas ceñidas;
algún farol destila
su luz amarilla...
Y yo sé que más allá, en el fondo,
detrás de las casas,
está el río oscuro y abierto,
el río como una mujer anhelante...
Un ciclista solitario pasa.
Y el gemir de un tranvía
acompaña a mi alma.
Las casas se engrisan
lentamente en la tarde...
Pero mira, se han encendido las lámparas,
la ciudad revive,
no estés más triste, madre, alma...