La gracia le mojaba la frente
y de sus manos subía una fragancia de futuro.
Hablamos de neurosis, de montañas lejanas,
de sueños maltratados por gerentes
y de insomnio.
Cómo no sonreir frente al cadáver inexacto
de la novicia emparedada,
bajo la fría luz de un recuerdo.
Un remoto país de lagos insondables nos unía :
alegría del mapa,
dulce la que hizo el viento en las piedras.
Fraternidad, fogatas,
el caramelo de la luna enredado en los pinos.
Cómo olvidar el clima de frío y transparencia,
el último rocío cayendo,
inaugurando la tristeza de volver.