Ruega por nosotros madre cósmica,
dulzura derramada sobre la yerba áspera,
barro de transparencia total.
Ruega por nuestra voz acumulándose en las sombras,
por la alegría mutilada de nuestros ojos fríos,
y por el niño que llora sobre el muelle,
mientras el agua rueda, el cielo cae,
y la primera estrella da su grito mudo.