sábado, noviembre 03, 2007

A una vieja india que vende limones...

...en el sol de una calle todavía sin nombre.

Llego hasta vos cargado con las cosas
que no se aprenden en los libros :
el dolor,
un racimo de viento golpeándome la espalda.

Llego hasta vos
pisando la dolorosa tinta del asfalto,
hasta tu cuerpo inevitable en esta esquina,
hasta tu rostro de tabaco lastimado,
hasta tu voz
que me golpea en el lugar de la tristeza.

Desde los cauces secos de tus brazos
bajan recuerdos sin ternura,
tristes recuerdos
impregnando las baldosas de las verdulerías.

Tan sólo tengo para darte una pregunta
que me remonta por la voz
hasta la palma de las manos :
¿Por qué tu cara seria, tus párpados caídos?
¿Por qué tus manos juntas en paciencia y silencio,
tus caderas de carne maltratada?

Cómo me dolés en la garganta, América.
Cómo me dolés en el brazo derecho.