En el momento en que mi corazón
no se satisface con palabras,
mientras una música melancólica
suena lejos lejos,
viene tu voz incrustada en las tijeras,
viene tu rostro colgando,
viene la magia lenta de tus ojos,
hasta la puerta del olvido.
Trato de retenerte rompiendo cosas,
de que te quedes simplemente
como un gato cansado,
de que oigas este dolor
y sueltes una aurora,
sin decir la noche es imposible.
Pero mi voz no puede,
mis brazos están rotos,
mis cabellos encanecieron
hace tiempo hace tiempo.
Hay un tranvía humeando cerca,
y el eco de tus pasos se pierde
en la nostalgia.