Tu rostro,
esa luna de ausencia
que buscan mis manos,
volverá.
Tus ojos,
derramados en mi boca,
volverán,
más altos que el dolor,
que la angustia.
Aurora sumergida,
gritos, palomas,
tu rostro volverá.
Y tu voz,
hoy remota,
volverá a humedecer
las paredes del mundo.
Tu voz :
pájaro erguido,
nube que buscan mis labios,
volverá.